jueves, 8 de marzo de 2007

La graduación de Messi

Partidos como el de ayer se siguen jugando toda la semana. ¡Qué va! Por el resto de la temporada, porque son los partidos que verdaderamente le demuestran a un equipo lo que es capaz de hacer.

El Barça y el Madrid, capaces de todo, de lo mejor y de lo peor, han dado tumbos toda esta temporada. En su última voltereta, ambos se cayeron de la Champions League, para decepción de quien esto escribe, que allá por setiembre se hizo a la idea de verlos enfrentados en la final de Atenas… con triunfo final blaugrana, por supuesto. Pero el juego de ayer, si me lo ofrecieron como premio de consolación, se los agradezco y me doy por satisfecho. Los equipos cumplieron, con las obvias excepciones de los jugadores que ya no tienen nada más que darle a su club y que se han ganado con creces que les muestren la puerta de salida.

El que falló fue otro, el indecente Undiano Mallenco, a quien no le cobro las tarjetas y faltas que le endilgó al Barça, sino las que dejó sin pitar en contra del Madrid. ¿Cuál es la diferencia entre la patada de Ramos contra Ronaldinho y la de Oleguer contra Gago? Ninguna; las dos son faltas de roja directa. La diferencia está en que si en la primera se expulsa al infractor, es probable que no hubiera ocurrido la segunda. Pero lo que más cabrón me tiene es el pacto tácito entre el pitador (árbitro es otra cosa) y el hachero Diarra: Yo me hago el loco mientras vos pateás a discreción. Más de una hora estuvo el machetero de Mali vapuleando barcelonistas (sobre todo Iniesta, Deco y Ronaldinho), hasta que el silbatero se decidió a enseñarle la “cara pálida”, sin que eso significara el fin de aquel pacto, que estuvo vigente incluso cuando en las postrimerías del juego, el Gaúcho se acordó de quién es y entró al área desbordando merengues hasta que adivinen quién lo empujó horriblemente, en las mismas narices del sinvergüenza, que vio todo con la misma claridad con que el lector de este post está mirando la pantalla de su monitor. Pero claro, una cosa es tener los ojos para ver el penal, y otra cosa es tener los huevos para pitarlo. Broche de oro para una actuación merecedora no de una pañolada, sino de una suspensión.

Sin embargo, para desgracia de Undiano Mallenco, todos sus esfuerzos fueron inútiles. El protagonista del partido no fue él, sino Lionel Messi, quien ayer se graduó de ídolo blaugrana con un tres goles al archirival, que pudieron haber sido cuatro si hubiera rematado el posible 3-2 con la derecha, o si hubiera lanzado el penal de última hora. Pero qué diablos, con “sólo” tres ya ascendió al Olimpo blaugrana, con una actuación igual en números a aquella de Romario que tanto recuerdo, y a la de César que me hubiera gustado ver; con la diferencia de que el hat trick de La Pulga sirvió para salvar al Barça de una derrota inmerecida en un partido que no fue de un solo lado, sino de toma y daca entre dos equipos empeñados en demostrar que su caída de la Champions obedeció más a razones administrativas (regla del gol visitante) que futbolísticas.

El Madrid, aunque tanto el propio Capello como al menos el 90 por ciento de la plantilla están deseando el despido del timonel italiano (uno, para llevarse la plata, y los otros, para no tener que seguirse tragando su actitud de sargento rabioso), ninguno de ellos quiso hacer de esta la ocasión propicia para el fin del proyecto capelliano. Con un orgullo y una reputación que mantener, en vez de salir a jugar como contra el Huelva y el Levante y ser arrollados por el Barça, vinieron al Camp Nou a tomar el toro por los cuernos y a jugar lo mejor posible con sus recursos, algunos reñidos con el reglamento y los demás reñidos con el buen fútbol, pero suficientes para capitalizar la anemia defensiva blaugrana y por poco salirse con una victoria que ni el propio Calderón, momificado en el palco, hubiera esperado. Yo, aunque no le tengo ningún respeto al Madrid, no esperaba menos; y no me defraudaron. Todos hicieron honor a su reputación: van Nistelrooy, depredador del área; Guti, tocador; Higuaín y Gago, dignos representantes de la inagotable cantera argentina; y también, claro, los malos, la clase de jugadores que tiene al Madrid postrado: Diarra, brutal, sobrado en cubrir la plaza de talibán del fútbol dejada por Cannavaro; Salgado, caduco y malintencionado; Robinho, inútil; Ramos, fuerza bruta; Raúl, El Fantasma Que Camina. Y Capello, mata el fútbol pero saca resultados. Varias veces, con la ayuda de los árbitros, previo arreglo o sin él.

Y al frente el Barça, salido a demostrar que está en el camino de volver a ser el equipo que era. Apostándolo todo a ganar o a ser goleado en el intento (quizás sin necesidad), se vio sorprendido demasiado temprano por un gol salido del enésimo error defensivo de la temporada, y luego, ante el embate de un Madrid de buenos desplazamientos y mucha velocidad, pero excesiva rudeza, respondió con un derroche del talento de esos jugadores que no deberían ser traspasados ni por todo el dinero del mundo: Iniesta, que tiene más clase que un Rolls-Royce; Deco, tan bueno en el toque como en la lucha; Xavi, imparable, sólo muerto le quitan el balón; Ronaldinho, esforzado, valiente, soportó patadas y al final, si no lo tumba Diarra hace el gol de la victoria; Eto’o, indomable; y por supuesto Messi, cuya cláusula de rescisión, para que sea justa, proporcional a su calidad, debería ser de unos 800 millones de euros. Ni con un jugador menos dejó el Barça de buscar el arco rival, y hasta acorraló por ratos a un Madrid que en el segundo tiempo apostó por los contragolpes, conjurados todos por Puyol, el de siempre, Thuram, que se reivindicó como los grandes de su error inicial, y Valdés, a quien todos los que lo han criticado y se han burlado de él, si de verdad son hombres y culés, le deben una disculpa. Lástima por Rafa Márquez, quien ya dio todo lo que traía para esta temporada y debería pedirle a Rijkaard que no lo alinee más, para no seguirle haciendo daño al equipo. Lástima también por Eto’o, que en la segunda parte y 11 contra 11, se habría devorado a la defensa blanca, como ya había empezado a hacerlo; pero mejor que haya salido temprano del juego, si eso ayuda a que su recuperación total llegue más pronto (para mí, ya llegó, porque a la hora de celebrar el 3-3 se mandó un pique desde la banca que estuvo cerca de romper el récord olímpico de los 100 planos, ¡si hasta llegó a abrazar a Messi antes que Gudjohnsen y Xavi, que estaban en el área, casi a la par de La Pulga!).

Fue un clásico generoso en el esfuerzo, con dos equipos lanzados en pos del triunfo. No lo consiguieron pero su rendimiento puede ser tan balsámico como lo habría sido salir victoriosos. El Barça fino, de tocadores, de artistas, que no debería cambiar nunca más; el Madrid a la italiana, de fuerza, contragolpe, oportunismo, donde el trabajo de los cuatro talentosos por poco lo echan a perder los leñadores (a éstos los salvó el maricón sonador de silbatos). Sobre todo, fue la graduación de Messi, que a partir de ahora puede empezar a ejercer de pleno derecho sus funciones como ídolo blaugrana. Aún deberíamos reprobarlo en la asignatura de Remate con la Menos Hábil, pero ¡qué carajo!, por tres goles contra el equipito blanquito con mucho gusto le damos su diploma:


Fotos: Sport, El Periódico de Catalunya. El diploma lo hice yo (se nota).

domingo, 4 de marzo de 2007

Feijoada, enchiladas tapatías y crema catalana

Si a algo ha de parecerse el Barça de esta temporada, es a la cocina más sabrosa y espléndida que haya en Europa.

Mientras en el Planeta Fútbol se ha desatado, una vez más, la plaga de los jugadores, técnicos, árbitros y dirigentes empeñados en escatimar al máximo el sazón del juego bonito y el fair play, decepcionando a los comensales-hinchas, que nos vemos obligados a servirnos de un buffet cada vez más insípido y aún peor, cada vez más abundante en los amargos frutos del catenaccio y los venenosos hongos de la violencia, los afamados anfitriones blaugranas continúan siendo los únicos que sirven fútbol delicatessen con cuchara grande, a la vez que se niegan a cerrar las puertas del restaurante para que los comensales culés nos sentemos a comer solos y siguen permitiendo que los demás entren a hurtar la comida y a esperar la hora en que se servirán los postres-trofeos al final de la temporada.

De hecho, el restaurante Can Barça, con todo y algunas torpezas de sus cocineros esta temporada, sigue siendo el mejor lugar que hay en toda España (aunque esta temporada allá en Sevilla los comensales de Nervión se han dado algunos buenos atracones), y el único en la Ciudad Condal donde se puede comer fino, porque lo otro que hay es la Fonda de los Pericos, que no hace mucho se mudaron a un local amplio y lujoso, allá por Montjuic, pero siguen sirviendo su menú pobrísimo, de raciones frugales y cerveza enlatada en vez de vino…

Y cómo no va a ser bueno nuestro restaurante, teniendo a un gran gerente como don Joan Laporta, quien de entrada trajo al mejor chef y los cocineros más competentes, limpió la alacena del Camp Nou de algunos ingredientes podridos que había (Boixos Nois), y este año evitó que a los comensales se nos sirviera el trago amargo de ver la sagrada camiseta blaugrana convertida en marquesina de una oscura “punto com” de apuestas.

Y cómo no vamos a estar satisfechos los gourmets culés, con el menú del chef Frank Rijkaard, un tipo que al principio de su carrera no era muy ducho (de hecho llevó a la quiebra el restaurante Selección Holandesa y la taberna Sparta Rótterdam, y a punto estuvo de hacer lo mismo aquí en Can Barça), pero que con el paso de los años y la colaboración de sus brillantes subalternos ha consolidado un recetario exquisito, del que a los clientes habituales se nos sirve en porciones enormes, las cuales, cosa curiosa, en vez de llevarnos al empacho, nos abren el apetito por más y más fútbol delicatessen.

Esta semana, la calidad del chef Rijkaard volvió a quedar demostrada en las dos importantes citas gastronómicas de Zaragoza y Sevilla. Cuando ya muchos hacían correr el rumor de que a don Frank se le estaba ensuciando la cocina y vaciando la alacena, él cerró las bocas de los maledicentes diseñando dos menús tan audaces como suculentos, basados una vez más en la combinación de los ingredientes más variados y frescos del más puro fútbol delicatessen, y dejando nuevamente en evidencia la miseria de aquellos colegas suyos (Capello, Sánchez Flores, Mourinho, y un largo etcétera), que aún contando con proveedores y cocineros tan buenos como los de Can Barça, siguen obcecados en recetar a sus comensales hasta tres raciones semanales de paella sin condimentos, arroz sin sal y con mariscos de plástico.

Lo que ocurre es que si en Zaragoza todo salió de maravilla, ejecutado con excelencia por los finos cocineros culés (destacándose Iniesta, Xavi y Deco), y aún con los apuros al final de la cena, verdaderamente los comensales quedamos satisfechos, por el contrario ayer en Sevilla se nos estropeó la velada por culpa de los tres cocineros que más dolores de cabeza le han dado al chef Rijkaard esta temporada con sus frecuentes despistes y travesuras.

Porque cuando apenas estábamos empezando a degustar la genial propuesta de nuestro chef, el cocinero Ronaldinho, tras un esplendoroso gol de cabeza como entrada y una prodigiosa jugada que terminó en falta clarísima y expulsión como segundo plato, cometió el gran error de mezclar los ingredientes y con el penal que peor ha tirado en toda su vida, se mandó una feijoada que no estaba en el menú del chef, gracias a la cual, los comensales sevillistas, que a esas alturas sólo miraban desde la puerta el banquete que nos estábamos dando los culés, se envalentonaron, nos echaron de la mesa y se sentaron ellos a devorar, primero la feijoada del Gaúcho, y luego, las enchiladas tapatías que el despistado cocinero Rafa Márquez dejó servir al camarero Kerzhakov y, de postre, la crema catalana que el cocinero Víctor Valdés, en otra de sus legendarias travesuras gastronómicas, preparó en combinación con el cocinero rival, Dani Alves. ¡Ah, claro! Sin olvidar también las gambas y langostinos de las rías gallegas que sirvió el tipo que se metió a la cocina sin autorización y se sacó de la olla las expulsiones injustas y mentirosas de Giuly y Zambrotta.

Así que este fin de semana, y quién sabe si también el martes en Liverpool, nos tocará a los culés ser los que se quedan viendo desde la calle, con la nariz pegada a la vitrina, cómo los otros son los que lamen los bigotes y se acarician la panza, ahítos, mientras a nosotros nos hemos de conformar con el duro pan de la derrota y la insípida agua de la decepción. Pero ¡ojo!, que falta mucha Liga y nuestro equipo no ha vaciado todavía su alacena. Bajemos la cabeza ahora, que nos toca, pero tengamos fe en que el Can Barça nos compensará con nuevas y abundantes comilonas de fútbol delicatessen, como es costumbre. ¡Visca Barça!

(Fotos: Wikipedia, Terra, La Web del Culé).

domingo, 25 de febrero de 2007

¡Rugió el León!

Ronaldinho intenta meter la cabeza de Eto'o en un inodoro. Bueno, eso es lo que quisieran ver los que ansían ver pleitos en Can Barça; la realidad es que, de nuevo, están celebrando un gol juntos. De hecho, hoy celebraron tres. ¡Ah temblor de piernas y rechinar de dientes allá en Madrid! (Foto: elmundo.es)

¡A temblar todos en la jungla del fútbol! El león por fin se liberó de su jaula y al parecer, viene más hambriento que nunca. ¡Apenas saliendo, se devoró a unos gatitos vascos, indignos ya de que los llamen con el mismo apodo del gran Samuel Eto’o! ¡EL LEÓN INDOMABLE!

Como si cinco meses hubieran sido un parpadeo, volvió Eto’o a la titular del Barça y por momentos pareció como que no ha pasado nada, ni siquiera el tiempo. En los sublimes instantes en que sirvió el balón a Xavi, de taquito, culminando una gran jugada de las típicas de este Barça, se borraron de mi memoria los largos ratos de decepción y bochorno que en ausencia del goleador nos ha brindado el equipo blaugrana. Mientras brincaba celebrando el gol, hasta tuve la impresión de que Eto’o nunca se fue; de que estamos todavía en setiembre, con todas las ilusiones y perspectivas de la temporada intactas, libres de chismes, pleitos y temores, y con los recuerdos de la final de París fresquecitos y dulces, sin contaminarse aún con el sabor amargo de las luchas intestinas, los fracasos en cadena y el fútbol de mala calidad, “a lo Madrid”, que nos ha tocado probar en estos meses sin Eto’o.

Pero la realidad es que Eto’o sí se fue por un tiempo, llevándose consigo a todo el equipo, y en su ausencia los culés llegamos a sentirnos verdaderamente huérfanos, despojados de nuestro alimento, la ambrosía futbolística que por dos temporadas EL LEÓN nos brindó a manos llenas: “¡Goooooool de Eto’o, goooooool del Barcelona!”

El León se zampa una presa invisible. Descanse en paz. (Foto: www.publispain.com/samuel-etoo)

Volvió el que corre como negro para ganar como blanco, cual Moisés que nos va a sacar de este desierto para llevarnos a las Copas Prometidas. Volvió Eto’o y como cuando termina de llover, de repente todo se ve reluciente otra vez. Habrán sido milagros o lo que sea, pero con Eto’o en la cancha, Giuly volvió a correr, los centrales volvieron a ser impasables, Valdés volvió a estar de adorno, Edmilson volvió a asistir, y no a estropear, el juego de Xavi e Iniesta, y hasta el Gaúcho volvió a deleitarnos con una jugada verdaderamente ronaldinhesca. Una hora con Eto’o en la cancha, fútbol a raudales y luego control absoluto del partido ante un rival desfondado y sin más ambición que esperar el pitazo final. ¿Leones del País Vasco? Seguro los había en tiempos prehistóricos, porque hoy en día, leones sólo hay de África y uno de ellos, el que todos los culés esperábamos de vuelta, ya está aquí, convirtiendo de nuevo el Camp Nou en el Coliseo donde termina devorado cuanto cristiano salta a la arena… bueno, al césped.

Salió de su jaula El León, y su rugido, el rugido del Camp Nou, lo oyeron hasta en Liverpool. Hace poco escribí que nunca está más oscuro que cuando ya va a amanecer… Bueno, el futuro del Círculo Virtuoso culé nunca se vio más oscuro que cuando cayó el segundo gol de los Reds; pero volvió Eto’o y este tico blaugrana ya empieza a ver las primeras luces de la aurora…


Iniesta: FIFA World Player y Balón de Oro 2007, o váyanse al carajo

Si de verdad esos trofeos se los conceden a un futbolista por su calidad y no por cualquier otra cosa, ya es hora de que el nombre de Andrés Iniesta empiece a ser mencionado con insistencia por quienes se dan el lujo de elegir, de entre todos los jugadores de fútbol del mundo, al único que este año se llevará uno, o dos, de esos galardones para su casa.

Y es que en esta temporada, en la cual lo que más se ve en todas partes son futbolistas rudos demoliendo a patadas los tobillos de los habilidosos, al tipo que en cualquier estadio juega como en el patio de su casa, que con cualquier rival hostigándolo pasa la pelota como quien pasa el salero en la mesa familiar, y que en vez de un codazo a mansalva o una barrida por detrás le tributa a su afición un túnel, un sombrero, un regate o un golazo, verdaderamente hay que premiarlo. Porque entrar a la cancha a jugar de Neandertal es algo que cualquiera puede hacer; pero para jugar fútbol de verdad, y hacer que la gente grite “olé” y “gooooooool”, hay que tener calidad. Precisamente, lo que Andrés Iniesta ha venido demostrando desde hace rato en un Barça donde no faltan, sino que abundan, los capaces de deleitar a los futboleros del mundo con jugadas de fantasía y pases tirados como con GPS y láser.

Andrés Iniesta, con la palidez de Gasparín y el poderío físico de un Pitufo, en cuanto a calidad futbolística deja en ridículo al forzudo Fabio Cannavaro, quien tiene los supracitados trofeos a pesar de su costumbre de vapulear a cuanto rival se pone al alcance de sus implacables codazos y sus escalofriantes entradas, y luego salir tan sonriente, aún cuando le enseñan la tarjeta roja. Ya se acerca el día en que, en la cancha, se verá quién es el artista y quién es el talibán. Y después de ese partido, en que seguramente veremos una nueva exhibición del pequeño gigante manchego, o le conceden el FIFA World Player y el Balón de Oro a quien se lo merece, al muchacho de Fuentealbilla, o se van todos para la mierda. ¡Visca Barça, visca Iniesta!

(Fotos: Wikipedia, AndresIniesta.graxia.com)

domingo, 18 de febrero de 2007

Tots units fem força...

¿No es posible que en la institución blaugrana se pueda aplicar este lema, que TODOS, al entonar el Cant del Barça, pronunciamos con emoción pero que muy pocos dentro del entorno del club lo han adoptado como modus vivendi?

¿Será que algún día el verso “una bandera ens agermana” lo podremos entonar TODOS, unos sin hipocresía y otros sin amargura, y sin que se nos pase por la mente la frase “pero los intereses particulares nos separan”?

¿Podrá la división entre “laportistas” y “rosellistas” dar paso a la unión perpetua entre barcelonistas, incluidos los grupos de interés que ahora están a la sombra?

¿Podrán algún día los jugadores y cuerpos técnicos del Barça dedicarse a tiempo completo a ser jugadores y cuerpos técnicos, y no juguetes y/o víctimas de las mezquinas ambiciones y pugnas de gente ajena al camerino?

¿Será que las rabietas infantiles de un jugador dejan de ser anunciadas como el arribo a Can Barça de los cuatro jinetes del Apocalipsis? ¿Podrán aprender a usar más el cerebro que el hígado, y a escribir con más amor al Barça y menos servilismo a los intereses creados, ciertos periodistas deportivos de Cataluña (pedirle lo mismo a sus colegas de Madrid sería pedir un milagro)?

¿Será que alguna vez se acaban los celos, las party-gastroenteritis crónicas, la chulería, los chismes, y se instaura en La Masía una cultura de trabajo incansable, compromiso total con el equipo y respeto hacia los hinchas, para que los jugadores sólo tengan en mente levantar Orejonas, Copas del Rey y copas de la Liga?

¿ES MUY INGENUO DE MI PARTE PEDIR QUE LAS RESPUESTAS A TODAS ESTAS PREGUNTAS SEAN AFIRMATIVAS?


Previo a contestarme, es muy bueno leer: Divorcio a la azulgrana, artículo de hoy de El Periódico.

Fotos: El Periódico de Catalunya, Wikipedia.

domingo, 11 de febrero de 2007

Visca Barça, también en el basket

Kakiouzis, figura del equipo. (Foto: www.fcbarcelona.com).


No puedo ser seguidor del equipo de baloncesto del Barça, porque donde vivo no se transmiten por televisión esos juegos. Si acaso, siendo que el canal ESPN que llega a mi casa va a transmitir regularmente los partidos de la Euroliga, alguna vez veré a la selección blaugrana en la competencia continental.

Sin embargo, las noticias de lo que pasa con el equipo sí me llegan, y por eso, estoy enterado de que hoy, el glorioso equipo barcelonista se medirá en la final de la Copa del Rey nada menos que al despreciable rival merengue. Por supuesto que en tan magna ocasión, voy a carga cerrada con el Barça, con el deseo y la ilusión de celebrar una vez más, a la distancia pero con el corazón desbordando sentimiento. Cuando me entere del resultado, dedicaré un post completo al asunto. ¡Visca Barça, también en el basket!

Capello “echó el culo al monte”

Es decir, hablando en “dialecto tico”, que sintió miedo, se arrepintió y se desdijo. Esto, claro, con relación a David Beckham, a quien prácticamente había despedido del equipo tan pronto salió a la luz el “fichaje” del divo inglés por el oscuro equipo gringo, Galaxy de Los Ángeles.

Debo decir que en el asunto Beckham, estuve plenamente alineado con Capello… hasta ayer. Porque es mi modesta opinión que esa norma de la libertad de negociación del jugador desde seis meses antes de la expiración de su contrato debería ser, si no abolida, por lo menos regulada de una forma estricta en el sentido de que si un jugador acuerda fichar por otro equipo en esas condiciones, la noticia no deba trascender a la luz pública, o como mínimo, no de manera oficial. Sea, que si el jugador decidió no renovar con su actual club y ya firmó con otro, está bien si la prensa por algún medio se entera y publica la noticia; pero por favor, que por respeto y decencia, ni el jugador, ni su agente, ni ninguno de los dos clubes, monten un show alrededor del asunto. ¿Por qué digo que por respeto y decencia? Porque si bien el jugador irremediablemente se irá, todavía le quedan varios meses a la sombra de su actual club, del cual seguirá recibiendo su salario y vistiendo sus colores, y por ese motivo, no tiene derecho a abofetear a la afición que lo ha aplaudido e incorporado a su Olimpo particular; pues, si para el jugador su relación con el club es meramente laboral (supongo que así lo ven la mayoría de los jugadores del mundo), obviamente para los aficionados lo que está en juego es la pasión, el sentimiento que permanece por encima de todo, trascendiendo los jugadores que vienen y van, y por eso, claro que cae muy mal tener que soportar a media temporada los abrazos y risitas del ídolo con los dirigentes de otro equipo. Además, también está claro que un jugador que decide no renovar sino fichar por otra casa lo hace porque allá le proponen mejores condiciones… económicas, desde luego. Entonces, estoy de acuerdo con que cada profesional busque recibir la mejor remuneración posible por su trabajo, pero ¿acaso no es indecente empezar a jactarse, seis meses antes, de la plata que me voy a ganar en otra parte, cuando todavía tengo que recibir varios salarios aquí? Será que los grandes cracks y dirigentes viven en un mundo distinto al mío, pero acciones como las de Beckham y el Galaxy a mí me parecen irrespetuosas e indecentes, nada menos.

Por eso yo, estando en la posición de Capello, habría hecho lo mismo. “Ah, ¿con que te vas? ¿Y no querés renovar porque allá vas a ganar un desmadre de plata? ¡Y encima ya lo anunciaste con bombos y platillos! O.K., como te dé la gana; pero en mi equipo no jugás más. Andate a tu nueva casa ya mismo, si querés. ¿Ah, que no podés jugar allá tampoco porque todavía tenés contrato aquí? Pues ese es problema tuyo, no mío. Debiste pensar en eso antes de jugar de vivo. Por mí, te vas al carajo ya. ¡No me interesa!”.

Lamentablemente para los que estamos en esa línea de pensamiento, y sobre todo, lamentablemente para sí mismo, pues con ello terminó de tirar por los suelos su autogestionada imagen de “Sargento de Hierro”, Capello echó el culo al monte al sentirse en el cadalso y con la guillotina apuntándole a la nuca, y recibió de vuelta, cual hijo pródigo, a Beckham. Ganó la apuesta porque el Spice Boy, modelo del refresco gaseoso y la navajilla de afeitar desechable, contribuyó con la gris victoria del club merengue, mandando un centro a la olla que el portero donostiarra se tragó con tamaña boca, en lo que significó el empate. No fue mucho más lo que jugó Beckham, pero con tenerlo en el campo los noventa minutos, Capello, si bien quedó como un charlatán que ayer dijo “nunca más” y hoy cerró la boca y se rindió, al menos llevó una alegría a los patrocinadores blancos, a varios cientos de miles de chinos y tailandeses, y a los muchos hinchas merengues que en medio de su desesperación e indecible sufrimiento están dispuestos a obviar las últimas patadas que les dan los ingratos galácticos en fuga con tal de poder sentir que su equipo ganó, por lo menos de aquí a media semana. Ni modo; “cosas veredes, Sancho amigo”. (Fotos: AP, www.defutbol.es).


Beckham se burla de Capello... Bueno, no, en realidad celebra su gol de ayer en Donosti; pero lo parece. (Foto: Reuters).

sábado, 10 de febrero de 2007

Fonseca, "El Coco" de los hondureños

La imagen típica de las Copas UNCAF: Rolando Fonseca ya mandó la redonda a conversar con las redes, ante la desesperación del defensa hondureño de turno. (Foto: AFP).

En Honduras, si los papás quisieran de verdad asustar a sus niños para que se porten bien, deberían amenazarlos con que si no obedecen, va a venir Rolando Fonseca y les va a llenar de goles el saco de su selección.

En una nueva demostración de su clase goleadora, “Rolo” vacunó dos veces al combinado nacional de Honduras, contribuyendo decisivamente en la victoria de 3-1 y de paso alcanzando la cima de goleo histórico de la Tricolor tica, con 45 goles (empatado con Paulo Wanchope). Gran retorno a las competiciones oficiales FIFA del ya veterano jugador, que empezó su carrera profesional siendo adolescente y ahora, tras medio millar de partidos y más de 300 goles, ha vuelto a la selección tras el exilio en que lo tuvo el fracasado de Guimaraes para recuper el lugar que se merece en el Olimpo del fútbol criollo.

Gran retorno también de la Selección, que en general lució bien, mucho mejor de lo que esperábamos, considerando el poco tiempo de trabajo a las órdenes de Hernán Medford, con falta de fogueos incluida. Cierto que falta muchísimo por mejorar para alcanzar un verdadero nivel de selección mundialista, con el cual podamos dejar en el olvido el espantoso ridículo vivido en Alemania 2006; pero tenemos derecho a albergar grandes esperanzas, pues si apenas empezando ya se ha logrado formar un equipo capaz de pasarle por encima al rival supuestamente más pintado, es de esperar que con más tiempo y trabajo se llegue a ver una Selección de Costa Rica como la deseamos.

Por lo pronto, a estar satisfechos con un equipo contundente a la ofensiva, capaz de golpear al rival en los momentos más oportunos y de disimular con goles la debilidad de su defensa y la mediocridad de su mediocampo; líneas éstas que pasaron excesivos apuros ante los catrachos, quienes demostraron una vez más ser jugadores correlones y de meter pata, pero escasos de ideas y con una calidad individual muy modesta hasta para este torneo, la Copa UNCAF, que es el peor torneo interselecciones de todo el planeta y aun así, a Costa Rica no le queda más opción que jugarlo y ganarlo. A eso vamos, a levantar esa Copa por sexta vez en nueve ediciones y a llenarnos de fe, mientras los soberbios y bocones periodistas deportivos hondureños se tendrán que conformar de nuevo con ver en sueños a su equipo reeditando España ’82, y por un par de días, a tener pesadillas con Costa Rica y Rolando Fonseca.

martes, 16 de enero de 2007

Nunca está más oscuro que cuando ya va a amanecer

Tras el fallo de Edmilson, Valdés queda vencido. Gol del Espanyol. (Foto: Jordi Cotrina, El Periódico de Barcelona).

Es un refrán popular, como todos, muy sabio. Se aplica al Barça en el tanto que la seguidilla de partidos feos y malos enseguida dará lugar a una racha de buenos resultados y buen fútbol. Tal y como ha sucedido en las temporadas anteriores del "círculo virtuoso".

Hay que tener mucho de fanático para sostener ese positivismo, después de haber leído el interesante y contundente post del blog de Martí Perarnau de hoy (16/01/2007). Quedó en evidencia que la preparación física de toda la presente temporada fue, por decir lo menos, deficiente. Y para los que no estén concientes de que ese es un error que en cualquier equipo deportivo se paga caro, hay datos que lo prueban. ¡Gracias Martí Perarnau (y comentaristas), por hacer que un ignorante como yo verdaderamente aprenda algo importante!

Después de leer ese post, de veras que empieza uno, como mínimo, a dudar de que el equipo esté verdaderamente preparado para vencer a cuanto rival se interponga en la conquista de los títulos de esta temporada. Y si se pone a uno a recordar los malos resultados de la temporada (goleada en la Supercopa, impotencia en el clásico, repetición de la angustia ante el Valencia y el Atlético, derrota en el (anti-) Mundial de Clubes y caída en el derby), la duda bien puede convertirse en verdadero temor de que la anticipada temporada de las Seis Copas termine en fracaso total...

PERO...

Como ya en las temporadas anteriores le hemos visto al Barça unos partidos tan horrorosos, pero que a fin de cuentas quedaron en anécdota (1-2 en el Camp Nou contra el Madrid, 1-5 en Málaga, 0-3 en Villarreal, 0-2 en casa contra el Atlético, 2-4 en la Copa del Rey en Zaragoza, 2-4 en el Bernabéu, etc.), más bien parece que tres derrotas feas en seis meses sólo son la excepción que confirma la regla, de que este Barcelona es el equipo a vencer en España y en Europa. Bien que el año pasado como por estas fechas estábamos en los mismos lamentos y cavilaciones, y luego los triunfos en Stanford Bridge, San Siro, París y en la Liga nos emborracharon de alegría.

Ahora, vino el tocar fondo ante un Espanyol cuyos jugadores se mandaron el partido de "su" campeonato, jugando, o mejor dicho luchando, al cien por ciento. Los jugadores del Barça, en cambio, está claro que no jugaron al máximo de sus capacidades ya sobradamente demostradas. Con semejante aviso no les queda más que bajarse de la nube y volver por la senda del trabajo que los ha llevado a los éxitos. Ya está pronto el regreso de los compañeros que se han echado de menos, y a partir del triunfo de hoy (3-2 contra el Alavés), y lo que esperamos sean dos victorias más en los sendos partidos en casa que se vienen, las cosas cambiarán. En fin, que lo perdido hasta ahora es poco comparado lo que resta por ganar...

Muchedumbre de culés celebrando el título de la Champions League. En cuestión de pocos meses, esta imagen podría repetirse tres veces, ganando Liga, Copa y repitiendo Champions. ¡Ánimo, culés! (Foto: Sport).