domingo, 23 de mayo de 2010

martes, 23 de septiembre de 2008

Un nuevo Barça

El nuevo diseño de los uniformes. Parece que alguna gente en Nike tenía prisa por salir a vacaciones... y no se pulió mucho en su trabajo.

Parece imposible que un club centenario, tan lleno de tradición como el Barça, alguna vez pueda volver a ser "nuevo". Pero la verdad es que por lo mismo, sólo puede un club de fútbol llegar a tan larga vida y pasar por tantas situaciones, difíciles y gloriosas, aciagas y felices, si es capaz de reinventarse constantemente y sí, cada vez que lo necesita, cambiar lo que ha sido y volver a ser nuevo.
Pues tal parece que hemos entrado en una de esas periódicas renovaciones, que le permitirán a nuestro club retomar la senda de los triunfos y encaminarse nuevamente a lo más alto de los podios del fútbol mundial. Después de la última temporada, más concretamente, los últimos cuatro meses de ésta, en la que todo parecía caerse a pedazos (al menos en lo deportivo), está claro que lo que se necesitaba era un cambio sustancial en el rumbo que estaba llevando el equipo.

Y parece que lo estamos teniendo. Por fin se vio una pretemporada muy seria; y se ha visto un inicio de Liga y Champions muy prometedor... a pesar de que los dos primeros resultados (0-1 de visita en Soria y 1-1 ante el Racing de Santander del karateka Pinillos), dieron pie a los agoreros de siempre para pronosticar más deblacles. Pero como siempre sucede, no son las palabras de unos ni las promesas de otros las que anticipan los buenos resultados; sino el trabajo serio, responsable e inteligente. Y eso parece que lo tenemos garantizado a nivel deportivo en el Barça, con Pep Guardiola dirigiendo.



Ahora va a ser que Bojan es el apestado de Guardiola. ¡Qué suplicio! ¿Hasta cuándo vamos a seguir con esta clase de cosas en el Barça? ¿Hay gente que de verdad es culé y no puede ver nada bueno, positivo y esperanzador en el club?

Una apuesta arriesgada, sin duda. Un técnico novato, pues no deja de serlo con sólo haber dirigido durante una temporada al filial, en la Segunda B. Pero un hombre de fútbol, de quien no se puede dudar de su barcelonismo... y de quien poco a poco vamos viendo que es poseedor de una gran inteligencia, una gran capacidad de trabajo, y un amplio conocimiento del fútbol.

En la plantilla, parece que se ha renovado el compromiso y el afán de triunfo de todos los jugadores, luego de que se había instalado una mentalidad derrotista y se habían infiltrado demasiado las presiones del entorno a lo interno del equipo, afectando el trabajo y la ilusión de todos. Ahora lo que se dice es que quizás la plantilla sea muy corta de efectivos... que quizás hicieron falta un par de fichajes... que seguramente hay un par de jugadores que ya no pueden aportar más o que en cualquier momento pueden ocasionar una hecatombe en el club... Pero la verdad es que los jugadores con que contamos tienen suficiente calidad; y lo que precisan es de una buena guía y una dedicación responsable a su trabajo para alcanzar el nivel de juego y los resultados que todos deseamos.

Así que hay un nuevo Barça. Lo único que no cambia, aparte de los colores del primer uniforme, es la necesidad que tiene el equipo de que todos sus aficionados hagamos una piña con ellos y los apoyemos sin descanso. Que lo hagamos sin importar las distancias de todo tipo que nos separan: apoyemos, que sólo así veremos los triunfos del nuevo Barça, el Barça de siempre, el eterno Barça...



Bueno, esto tampoco cambia: El Camp Nou, el majestuoso, el escenario de tantos momentos de gloria. Un día de estos cumple 51 años de fundado. ¡Visca Barça!

miércoles, 5 de marzo de 2008

Pasamos la primera aduana de Moscú


El Barça está ya en cuartos de final de la Champions League, tras superar a un Celtic de Glasgow que quizás no fue un rival tan bravo como se anticipaba. Se consiguió la clasificación en un partido tan pobre y aburrido, que de él no vale la pena consignar nada más que el marcador: 1-0, gol tempranero de Xavi, con el que se ratificó el 3-2 del partido de ida… y a esperar el sorteo.

Por supuesto: el peor detalle de un partido de por sí prescindible, ha sido la enésima lesión muscular de Lionel Messi. Una desgracia que por poco me saca a mí también las lágrimas de desolación que provocó en el joven delantero argentino. Se perderá seis semanas, según han determinado los médicos blaugranas.

Sólo nos queda esperar que el tratamiento y la recuperación sean exitosos, y que al cabo de mes y medio lo veamos de nuevo en las canchas, derrochando su clase, dejando defensas tirados en el suelo por docenas y anotando goles espectaculares que nos levanten del asiento. Pero me preocupa mucho que aparte de recuperación física, esta vez se requiera un “algo más” para que Lionel alcance el tope de su rendimiento cuando pueda volver a jugar. Las lágrimas mientras abandonaba el campo son la prueba de que esta repetición de las recurrentes desdichas del futbolista han llegado a lastimarlo también en el aspecto anímico. Debe ser desesperante para un muchacho de 21 años, con condiciones futbolísticas estratosféricas, ver que las lesiones no lo dejan en paz y a cada rato lo vuelven a alejar de lo que más ama: el balón y el terreno de juego. Lionel ha demostrado siempre tener buena cabeza, ser tranquilo y no caer en extremismos; pero parece que ya no soporta más la frustración… es la hora, pues, de que se le ayude a que cuando su cuerpo esté al 100 por ciento, su mente lo esté también. Además, han surgido con insistencia las versiones de que el muchacho quizás no presta la suficiente atención al cuidado de detalles extrafutbolísticos que son determinantes para la carrera de todo jugador profesional; lo que al fin de cuentas contribuye en mucho a la reiteración de las lesiones. Por lo tanto, es buen momento para hacerle ver qué cosas está haciendo mal y conseguir que las solucione de una vez por todas. Porque si hay algo que amerita ser primordial en Can Barça, eso es el bienestar de Lionel Messi, un jugador destinado a llevar al club entero a los más elevados niveles de gloria futbolística por muchos años más; y si al fin de cuentas, alguna vez llega el momento (no lo queremos ver jamás) en que el cuerpo de Lionel no le permite más jugar al fútbol de máximo nivel, que sea por causa de la veteranía o el infortunio absoluto, y no por la falta de empeño y cuidado de quienes tienen que velar por la buena condición del jugador, empezando por él mismo. Porque lo primero sería una tristeza a sobrellevar con resignación; pero lo segundo, un pecado imperdonable…

¡Ánimos para Lionel! Que se recupere bien, que lo necesitamos al tope para el final de temporada, para ir dos veces al Bernabéu, una a sacarle de la cartera la Liga al maligno y la otra a levantar la Copa del Rey, y sobre todo, para liderar la expedición que irá a Moscú a reclamar la tercera “Orejona”


El enemigo, en cambio, va deportado…

A diferencia del Barça, el Real Madrid finalizó en la ronda de octavos de final su participación en la actual Champions League. Lo ha hecho a lo grande, perdiendo ambos partidos de la eliminatoria y demostrando que quizá su trabajo de la presente temporada los está conduciendo más en dirección hacia el desastre que hacia la gloria.

Y como si la catástrofe blanca no me provocara suficiente gozo, las esperpénticas declaraciones del entrenador, Bernd Schuster, en la conferencia de prensa post partido, no me dejan quitarme la carcajada de la boca. Su sensacional frase, “para mí no es una derrota; no clasificamos, pero no es una derrota”, es digna de que todos los futboleros la atesoremos en nuestra memoria, al lado de las geniales sentencias de Helenio Herrera, las sabias palabras de César Luis Menotti, las graciosas salidas de “Bambino” Veira y la inspirada filosofía de Jorge Valdano. Pero claro, no en el estante de la gloria, sino en el cajón de la vergüenza. ¡Ay, Schuster, qué bochorno…!

No hay peor castigo para el orgulloso y pedante que la humillación, sobre todo si se la inflige a sí mismo. Esta vez Schuster, ante el desastre, ha obviado absolutamente la autocrítica y ha incurrido en el ridículo, pues tal parece que su consigna es evitar a cualquier precio, reconocer que fracasó. Esta temporada, sintiéndose encumbrado al Olimpo al recalar en la casa blanca, escogió el camino de la soberbia y tras varios meses sintiéndose el rey del universo, la vida le empieza a pasar las facturas. Y le está empezando a ir como le toca ir siempre a la gente que no es buena porque no le da la gana: mal. Y aquí no acaba todo: todavía le queda fajarse a lo bruto a achicar en Liga, donde su bote, hasta hace poco un altivo yate de lujo, ya está haciendo agua en grande y sólo da muestras de que, o sigue contando con el auxilio de los árbitros, como el fin de semana pasado en Huelva, o en un parpadeo estará encallado miserablemente.


Buscá tu salvavidas, rubial y pedante alemán, que de seguir así, muy pronto pasarás de altanero patrón a desesperado náufrago…

jueves, 28 de febrero de 2008

Metieron el bus... y Xavi la clavó por la ventanilla


Otro partido, otra crónica robada... Ahora le tocó el turno del "asalto" a El Periódico:


Xavi igualó el gol de Villa en el tiempo añadido y deja en el aire el pase a la final (1-1)

Un plan perfecto le había salido a Koeman, y al Valencia, claro, hasta que apareció Xavi para iluminar la fe del Barça en una volcánica semifinal. Los azulgranas llegaban embalados a la Copa, mientras Villa le complicaba, y mucho, el pase a la final. Un disparo del Valencia, un tanto. Numerosos tiros azulgranas y Hildebrand, el meta alemán convertido en un pim-pam-pum, que los repelía todos con acierto. Al Barça le había abandonado el gol y el Valencia, con su versión más italiana, rozó un tesoro, interrumpido por la puntería de Xavi. Etoo se ayudó con la mano y, ya en el descuento, emergió la fe del centrocampista para mantener con vida al Barça.Acabado el partido, el Barça se miró a sí mismo. Y, desgraciadamente, no se reconoció. Al menos, no como había jugado en los últimos partidos porque le faltó, sobre todo, contundencia ofensiva. En una misma jugada, tuvo tres ocasiones de gol. Las tres falló. Tres tiros, una parada de Hildebrand, un despeje afortunado de Albiol y otro rechace de la defensa del Valencia abortaron el mayor caudal ofensivo de los azulgranas. Todo sucedió en apenas diez segundos cuando el Barça arrinconó al ordenado equipo de Koeman.

ENCUENTRO NARCOTIZADO
Pasada la tormenta inicial de los 10 primeros minutos, el Valencia narcotizó el encuentro, silenció al Camp Nou y estranguló defensivamente al trío fantástico. Etoo estaba demasiado lejos de Hildebrand, Messi se enredaba en regates sin mucho sentido y Henry solo disparaba desde fuera del área. A través de un triángulo en el centro del campo, integrado por Ever, exquisito el joven argentino, listo, astuto, dándole la velocidad adecuada al balón, Mata y Maduro, el Valencia logró adueñarse del partido. No asustó a Valdés, excepto el gol anulado a Joaquín (m. 10) por dos motivos: tocó el balón con la mano y, además, el delantero andaluz estaba en fuera de juego.


HILDEBRAND, EL HÉROE
El Barça, entretanto, solo funcionaba a base de arreones. A veces de Touré, impresionante cabalgada la suya. A veces de Abidal, quien creó tanto peligro con un disparo lejano como los delanteros. Y en pocas ocasiones de los centrocampistas. Tuvo Xavi más impacto en el partido que Deco porque Koeman tejió una red de soldaditos blancos ante Hildebrand, un portero singular. El alemán no atrapó ningún balón, pero rechazó todos y, además, el Barça no tuvo mucha profundidad. Ni supo desbordar a la defensa del Valencia, que se repartió el Camp Nou como si fuera un minifundio. Cada uno cuidaba, y con mimo, su huerto.

UN FRONTÓN
Así, con una solidaria ayuda, el Valencia frenó al Barça. Aunque la principal razón radicó en que el equipo de Rijkaard no tuvo gol. Curioso. Tanto talento desparramado en la delantera, tan poca pegada. A medida que pasaban los minutos, Koeman ordenaba a sus jugadores que pegaran el culo a la nariz de Hildreband, y hallar un espacio era digno de un explorador. No solo porque se necesitara una brújula sino porque los caminos eran laberínticos. Sin ser una maravilla de partido, la intensidad y emoción que desprendía contagió al público. Era, en realidad, un equipo (el Barça) estrellándose, una y otra vez, contra un frontón (el Valencia). Al comprobar que no había forma humana de romperlo, Rijkaard quiso revolucionar el equipo al colocar a Iniesta por Deco y Bojan por Henry. Segundos después, Arizmendi aparecía como Pedro por su casa por la banda derecha para permitir que el escurridizo Villa se reencontrara con el gol. Casi siempre marca en el Camp Nou.

EL NUEVO 'PIOJO'
Villa es el Piojo López del nuevo siglo. Y el Valencia, de la nada, obtuvo el botín que nunca esperó aprovechando astutamente el descontrol vivido por el Barça con ese par de cambios. Los nervios se transformaron en angustia. Y la angustia en desesperación. Y la desesperación en abatimiento porque perdía un partido que debió ganar y terminó empatando porque el fútbol, aunque sea avalado con la mano de Etoo, tiene un punto de justicia.Al excelente contragolpe, perfectamente resuelto por Villa, respondió el Barça con un contagioso ejercicio de entusiasmo y fe. Entusiasmo porque doblegó al Valencia en el tiempo de descuento cuando la llama de la esperanza se apagaba. Y fe porque Koeman se veía ya en la final por el apagón de los fantásticos. Pero llegó Xavi y encendió la luz.


La crónica, robada de El Periódico... ¿y las fotos? Ja, ja, "adivinen"...

domingo, 24 de febrero de 2008

Diferencia en dos puntos... y sigue bajando


¿Qué fecha es hoy? ¿24 de febrero? Hum. Si alguien me hubiera dicho el 24 de diciembre, mientras viajaba de vuelta al pueblo después de ver el clásico en el Casal Catalá, rumiando mi pesar y vislumbrando un oscuro porvenir para el Barça, que esa diferencia de siete puntos en la clasificación —y toneladas de calidad en fútbol—, iba en algún momento a estirarse a 9 y para esta fecha, reducirse a 2, me habría mostrado absolutamente escéptico.

Pero ahora, por supuesto, la situación invita no al optimismo, sino abiertamente a la carcajada y la euforia. El maligno se cae a pedazos mientras el Barça parece cada vez más vigoroso y listo para el desafío por los tres títulos. Rivales de poco fuste apean de su nube a los merengues, mientras el Barça se faja en tres estadios reputados de infernales (Sánchez Pizjuán, La Romareda, Celtic Park —irónicamente, El Paraíso, según sus hinchas—) y finalmente, tras vapulear al próximo inquilino de la Segunda División, termina pegándole un mordisco en la cola al dragón blanco que había incendiado todos los campos de Primera de España, al punto de tener a sus parciales más ocupados en calcular cuáles rivales tendrían que hacerles el “pasillo” primero, que en pensar que todo lo hecho hasta fin de año podría pasar a la historia como anécdota si no se sostenía el esfuerzo por unos meses más.


Incluso que los vikinguitos salieran por la puerta de atrás en la Copa del Rey, no alimentó mucho más mis esperanzas de lo que hubiera podido hacerlo el ver a Ronaldinho haciendo otra vez una elástica. Me pareció un detalle menor. Un tropezón del maligno versión 2007-08 en su frenética carrera por convertirse en el equipo más aplastante de todos los tiempos, del que, supuse, se levantarían tan fuertes como antes, para dolor nuestro y complacencia de ellos. Pareció que así era; que en efecto, habían salido ilesos. Pero, aunque no habíamos alcanzado a verlo bien, la verdad era que se habían levantado cojeando. Y parece que ya su renquera no les permite estar en pie; y con el estrépito inmenso que sólo puede producir la soberbia más grande del mundo, han caído.



Y su peor pesadilla se convierte en realidad. Mientras a ellos se les quema el pan en la puerta del horno, las marchitas y pisoteadas flores del Barça recuperan la lozanía, los bellos colores, el delicioso aroma. El proyecto de Schuster transita por la misma senda descendente a los infiernos que en su día dio muerte al sistema florentiniano de "Zidanes y Pavones”; mientras el Barça aún con Rijkaard recupera el fútbol y las piezas que lo trajeron de vuelta a la gloria tras un destierro de cinco años. Ver para creer.

24 de diciembre, tarde-noche. Ya no esperaba más del Barça para esta temporada; únicamente archivé en lo profundo de mi corazón, el deseo de que Rijkaard supiera reconducir la situación y recuperar todo lo que el equipo había perdido, con la esperanza de que ello alcanzara para mantener una distancia digna respecto del líder, y por qué no, aprovechar cualquier fallo de ellos para hacerla aún más digna. Cualquier cosa mejor que eso, y me daría con una piedra por el pecho.


24 de febrero, tarde-noche. Escribo estas líneas tras ver cómo no sólo Rijkaard y el Barça están haciendo realidad el deseo que pedí al tirar la moneda al Pozo de los Deseos, sino que también Schuster y su banda de metrosexuales están colaborando en grande, cavándose su propia tumba. Debería cumplir y tomar la piedra más grande que pueda para dejarla caer sobre mí; pero si lo hiciera, probablemente no viviría para ver si esta semana en que el Barça ha vuelto a convertirse en el coco tiene continuidad… y vale la pena quedarse a ver eso. Porque todo indica, que lo visto en este principio de año no es un espejismo, sino un traspaso de poderes...

¡Es tan difícil mantener la cordura! ¡Cómo me cuesta no caer en un frenesí de complacencia por mi equipo y de insultos hacia el archirival! Me muerdo la lengua, porque a fin de cuentas, tantas cosas se han visto en la historia del fútbol, que sólo un tonto podría tener por segura la gloria que aún no se ha ganado. Estoy empeñado en no volver a ser un tonto de esos nunca más; de la misma manera en que los jugadores del Barça parecen empeñados en ser de nuevo los grandes campeones que llenaron de calidad la retina del todo el mundo futbolero. Pero si con este juego del Barça y estos dos puntos de diferencia —y bajando— no encontrara razones para ser optimista y albergar confianza en mi equipo, más me valdría olvidarme de todo esto y dedicar las horas que quedaran vacías a tejerme un número infinito de suéteres de lana. Pero no tengo espacio en mi clóset; así que mejor lleno mis pulmones de aire y los vacío en un solo grito que llegue hasta la estratosfera:

¡BARÇA CAMPEÓN, CARAJO!


Fotos: Robadas de Sport, Marca (al que sólo visito cuando pierde el maligno, o sea, este año voy de lector fijo), y El Periódico.

jueves, 31 de enero de 2008

¡Vamos Barça, carajo!

No pude ver el partido de hoy. Tampoco lo escuché completo... diay sí, la oficina.

Así que voy a inaugurar mi nueva modalidad de "postear" aunque apenas tenga una pequeñísima noción del partido. Se llama: "¡Copy and paste, conchudo!"

En este caso, la crónica robada es la que aparece en la página de Fox Sports... No me demanden, que no tengo plata...


Barcelona vence a Villarreal y está en semis
EFE / Fox Sports Publicado el: 31 de Enero, 2008, 9:59 PM Bs.As.

BARCELONA, España - El FC Barcelona accedió a las semifinales de la Copa del Rey gracias a un solitario gol de Henry en 180 minutos (1-0; 0-0 en la ida), pero en el partido de vuelta en el Camp Nou todos los elogios se los llevó un inspirado Leo Messi, que volvió a cuajar una sensacional actuación, y también el meta del Villarreal, Diego López, quien paró un penalti al argentino.

(Cierto, qué buen portero este López... Pellegrini, ¿cuánto pide por él?)

El encuentro se decidió en los últimos minutos de la primera parte, en la que en dos acciones de Messi, la joven estrella argentina sacó dos amarillas a Cygan, que acabó expulsado. En la primera de las dos faltas, Henry marcó de cabeza el gol barcelonista.

Además de la sensacional actuación de Messi, en ocasiones excesivamente individualista, brilló también el meta Diego López, quien dio gran seguridad y neutralizó casi todo el peligro con grandes intervenciones.

El Barça se lanzó a por el partido desde el primer minuto, a partir del cual se hizo con el control del balón, aunque tuvo los problemas habituales en el Camp Nou, especialmente cuando el rival sólo le dejó jugar en tres cuartas partes del campo por adelantar la defensa.



El equipo de Manuel Pellegrini mantuvo la compostura atrás con una disciplina defensiva, que también se benefició por la nula movilidad de los tres atacantes del Barça (Messi, Bojan y Henry). A pesar de este orden, el Villarreal no sabía sacar el balón por la presión asfixiante de una media del Barça que se hartó de robar balones.

Poco a poco el Villarreal fue reculando por el empuje barcelonista y por una animación en el Camp Nou desconocida (la megafonía con música se escuchó durante el partido). Henry empezó a solicitar balones y a encarar la meta, igual que Messi. Atrás, Diego López, muy seguro, resolvió con acierto todo lo que le llegó.

La primera aproximación de Villarreal llegó en el minuto 16, en un error en el pase de Zambrotta, que interceptó Senna, pero en la acción final Rossi disparó fuera.

Messi se volvió a echar al equipo a la espalda y de sus botas y sus 'eslalon' empezaron a producirse las jugadas más peligrosas del Barcelona. Márquez, en el minuto 21, estuvo a punto de inaugurar el marcador, pero un defensa le saló el balón en el momento apropiado.

Seis minutos después se produjo la jugada del partido hasta el momento, cuando Diego López rechazó en dos ocasiones el balón, disparado por Messi, y en la tercera acción, Deco lanzó alto. Nuevamente Messi, en el 34, quiso resolver en una acción individual que el meta atajó.



En esta última jugada, el argentino mantuvo la compostura en el área, después de que Cygan le hiciese penalti, que el árbitro no señaló porque el barcelonista continuó con la acción. Diferente fue en el minuto 41, cuando el francés Pascal Cygan aplacó al argentino, tras cuya falta Henry cabeceó a gol (1-0).

En la siguiente acción, tras el tanto barcelonista, Cygan volvió a cometer falta a Messi en la frontal y el árbitro le enseñó la segunda amarilla y se expulsó. La falta la lanzó Messi y Diego López, en el minuto 45, volvió a realizar una feliz intervención.

La segunda parte fue absolutamente del Barcelona. El Villarreal, con un jugador menos, dio un paso atrás y esperó un contragolpe que no supo armar, ya que fue incapaz de quitarle el balón a los barcelonistas.

El partido entró en una fase de dominio total de los locales, pero también de aburrimiento, en la que los barcelonistas movieron una y otra vez el balón sin profundidad. Sólo las acciones de Messi elevaron el tono del partido. En el minuto 54, el argentino llegó a sortear hasta a cinco jugadores dentro del área levantina, y en el 64 volvió a realizar una grandísima acción, pero sin recompensa en el marcador.

En el minuto 75, la rutina en el partido se rompió con la entrada de Ronaldinho en el campo, pero mientras esperaba en la banda, una pase largo de Xavi lo controló Bojan, y a la salida de Diego López, el joven barcelonista cayó al suelo y el árbitro señaló un penalti muy protestado. Messi lanzó a la derecha del meta, que le aguantó todo lo que pudo, y paró neutralizó la pena máxima.

Ficha del partido:
1. Barcelona: Valdés; Zambrotta, Puyol (Thuram, min.46), Milito, Abidal; Iniesta, Márquez (Xavi, min.68), Deco; Bojan (Ronaldinho, min.75), Henry y Messi.
0. Villatrreal: Diego López, Venta, Cygan, Godín, Capdevila; Senna (Bruno, min.48), Josico, Cani, Pires (Josemi, min.46); Rossi (Cazorla, min.46) y Tomasson.
Goles: 1-0, min:41: Henry
Árbitro: Mejuto González (comité asturiano). Mostró cartulina amarilla a Henry (min.55). Expulsó a Cygan (min.42), tras haber recibido un minuto antes otra amarilla por haber realizado en las dos jugadas faltas a Messi.
Incidencias: Partido correspondiente a la vuelta de los cuartos de final de la Copa del Rey, disputado en una noche fría en el Camp Nou, ante 64.424 espectadores, según datos facilitados por el club catalán.

lunes, 21 de enero de 2008

Al menos ganó el Barça...



Vuelvo de mi ostracismo, principalmente porque hacer la crónica del partido de ayer es lo más fácil que he emprendido aquí en el blog. El Barça ganó uno a cero al Racing de Santander; gol de Henry. Punto.

Lo demás que se puede hacer es tirar apuntes sueltos.

1.- Por supuesto que sería mejor que el Barça, aparte de ganar, hiciera alguito más... Como por ejemplo, más de un gol... Alguna jugadita espectacular aparte de una salvada de nuestro portero... Alguna seguidilla de pases con la cual uno pudiera gritar el "oooooleeeee"... O sea, algo digno de la "filosofía" o el "estilo Barça"... Pero actualmente, la Magdalena no está para tafetanes: Estamos a siete puntos y con el goal average en contra respecto del líder del torneo, y con cualquier clase de partido que haga el Barça para conseguir que esa desventaja no se ensanche más, debemos darnos por satisfechos...

2.- Víctor Valdés es el portero titular del Barça, sin importar si le ponen de suplente a Jorquera, a Pinto o al mismo diablo. No creo que necesite la "presión" de nadie para mantener la conciencia de que su buen desempeño es fundamental para el equipo, ni mucho menos para esforzarse al máximo cada vez que sale a entrenar o al partido oficial. Creo que ni siquiera necesita que a cada rato le estemos recordando lo maravilloso y milagroso que es su colega merengue... Más de uno se perdió, por estar bostezando o ya más bien cabeceando, la jugada en la que Víctor salvó el partido y quizás la temporada... pero él sí estuvo alerta y listo para cumplir. Porque ya va siendo costumbre que el dicho de un compañero suyo, que nunca cumplió, lo cumpla él todos los partidos: "Cuando el equipo me necesite, ahí estaré."

3.- Es de admirar la honradez y el profesionalismo de Zambrotta y Gudjohnsen. El italiano, vino como campeón del mundo y en el comienzo de esta temporada ha tenido que verse como suplente, transferible, y objeto de las críticas de la hinchada y los sabihondos mediáticos. Y lo probable es que él sea el que menos entiende qué carajos ha estado pasando... porque él, podemos estar seguros, no ha cambiado ni un ápice del lateral comebandas que jugaba en la Juventus y que levantó la Copa del Mundo tras jugarse un gran Mundial. Él ha seguido llegando a trabajar todos los días como cuando estaba en Italia, ha seguido haciendo el fútbol de siempre, corriendo la banda como siempre, llegando al fondo para tirar el centro como siempre, defendiendo duro como siempre... pero son los demás los que le han cambiado el escenario, "chupándole" el pase cuando dobla a su extremo, fallándole en la cobertura cuando anda en ofensiva, dejándolo solo cuando se necesita que acompañen en la presión, y finalmente, poniéndole apodos y silbándolo cuando el error o la omisión de un compañero lo hacen correr de un área a la otra como alma que lleva el diablo, sin llegar a tiempo ni participar de la jugada nunca... Pero él, como dijimos, es el de siempre; y cuando lo dejan, vuelve a jugar como un campeón del mundo. Ayer lo dejaron...

Y el islandés... Cuando ya lo acosaba más que nunca el fantasma de convertirse en el nuevo Ezquerro cuando Ezquerro se fuera, o sea, el ninguneado, el cero a la izquierda, el que sólo juega en las "pachangas", esas cosas del fútbol y de una plantilla no muy extensa como la del Barça, le dan una nueva oportunidad. Su nueva figura, esculpida a punta de paella, lo convierte en algo que antes no había sido nunca: en el hombre de choque, el de ir a fajarse con los más duros del rival, el de meter el hombro para desarmar al habilidoso. En su selección y aún en el Chelsea se destacaba por ser uno de los más finos para tocar el balón. Aquí no le pidieron eso, sino convertirse en el tanque ruso que impacte y aplaste el frente del enemigo... Y él, puso manos a la obra. Poco a poco, además de echar el cuerpo, va volviendo a tocar el balón con fineza. Porque trabaja, se esfuerza, y está convencido de que su propio progreso depende del progreso de su equipo. Lástima que en el concierto futbolero mundial, Islandia no es Brasil, y que el bueno de Guddy no es más atractivo para mercadear productos que otros; porque quizás, otro gallo habría cantado en el clásico si a los vikingos madrileños los hubiera desafiado el vikingo de verdad...


Forever El Pupas

Ya ni siquiera tengo ganas de tratar de buscar la razón por la cual, existen en este mundo equipos como el Atlético de Madrid. Equipos en los cuales, ni sus aficionados, ni mucho menos uno que no lo es, pueden confiar. Equipos que no importa cuántas oportunidades les presente la vida para sacudirse de su historia, para rebelarse contra quien los oprime, para ser el que ríe de último y por lo tanto, ríe mejor. No importa porque siempre fallarán. Sobre todo cuando el enemigo al que pueden hacer morder el polvo en grande, es el mismo que siempre se ha limpiado los zapatos con ellos, que los mira y suelta una carcajada burlona. Por más bravura que recauden la semana previa, llegar ese enemigo a su casa y patearles el trasero es todo uno. A veces, la ilusión del "ahora sí, hoy sí se nos hace", no les dura ni 35 segundos...

Quizáz existan sólo para que equipos en desgracia, decepcionantes, hazmerreír de su gente, como el Barça del año pasado, en medio de la temporada más aciaga de la historia, lleguen a su propio patio y les endosen media docena de pepinos... Quizás existan porque ese es su destino, simplemente. Ser FOREVER EL PUPAS...

¿Y del otro equipo de la capital, qué voy a decir ya? Sólo que cada día me convenzo más, de que ya vino el Anticristo a la Tierra, se enteró de que había un club de fútbol al que llaman El Maligno, dijo: "Este es el mío", hizo un pacto con su entrenador y jugadores, y a partir de ahí, con la ayuda de su padre, Satán, les está permitiendo vivir una vida en la que entre más malos son, mejor les va...

Esa es la razón principal por la cual, para tumbarlos de ese primer lugar, además de que el Barça no pierda ni un solo punto de ahora en adelante, lo que necesitamos es rezar... In nomine Christi, vade retro Satanas...
Como siempre, las fotos son robadas, de Sport y cuanto sitio de Internet puedo.

sábado, 22 de septiembre de 2007

50 años del Camp Nou


¿Qué más voy a decir? El santasanctórum de la religión pagana del barcelonismo; La Meca de los culés que vivimos lejos de la Ciudad Condal y añoramos que llegue algún día en que podamos acercarnos a este coloso, pasear por sus instalaciones, sentarnos en una de sus butacas, y gritar un gol del Barça junto a 98.000 (pronto 104.000) compañeros culés. Hoy el club celebra los 50 años de existencia de su hogar. A la distancia, por supuesto, celebro yo también. El Camp Nou, por siempre, el mejor estadio del mundo.


Los silbidos a Ronaldinho

No puedo opinar sobre el rendimiento en la cancha de nuestro crack brasileño, indiscutiblemente el motor del cambio en nuestro Fútbol Club Barcelona que antes de su llegada se mantenía agarrado apenas con las uñas al borde de un abismo del que parecía no podría salir en muchos años. La maldición de la televisión que me ha caído este año me ha impedido ver los cuatro juegos disputados por el Barça en la temporada; en tres de los cuales, el antes imprescindible Gaúcho se ha marchado del campo con muchos minutos de anticipación al final del partido. Sin embargo, he leído en todos los medios que en todas esas ocasiones, y sobre todo el miércoles ante el Lyon, tan pronto estuvo Ronaldinho acomodado en la banca, el equipo salió de un marasmo de juego y reaccionó positivamente; lo cual no creo que sea tan claramente un "causa y efecto" como podría parecer, pero sí debe significar algo.

Por lo menos, significa que el Dinho no es el jugador decisivo y trascendental de antaño. He leído que más aún, su participación es casi nula (lo que me extraña, porque en el breve resumen del partido de Champions lo vi participar en dos jugadas, la del primer gol y la que le sacaron a Messi de la raya, y en ambas, o fue un espejismo causado por mi ferviente anhelo de ver al Gaúcho reformado, o en efecto lo vi amagando y tirando el pase al milímetro, exactamente como antaño). Pero eso no me extraña tanto, sobre todo porque según quién sea, Ronaldinho juega mejor o peor, dependiendo de si uno es detractor o defensor del brasileño.
Lo que sí me llama la atención es la vehemencia con la que varios autores y comentaristas de los blogs culés, presentes o no en el Camp Nou durante el partido de la Champions, han censurado la actitud de muchos aficionados que esa noche llegaron más dispuestos a silbar al Gaúcho que a celebrar sus jugadas. Se escribió que tal comportamiento de un buen número de los parciales blaugranas es absolutamente censurable, puntuable con un cero, y que en contraposición a lo que algunos suelen pregonar, la hinchada culé es la peor del mundo y sólo genera sentimientos de vergüenza y lástima.


Como siempre, la vida no es en blanco y negro. No es una cosa ni la otra: Ni somos la peor afición del mundo, ni la mejor. No fue la del miércoles tampoco la primera noche en que al menos una parte de los culés le dedicaron a alguno de sus propios jugadores más abucheos que aplausos. No es tampoco una actitud única de la hinchada blaugrana. Ciertamente, no es lo mejor que puede hacer un aficionado: ir al estadio y dedicarse a insultar a un jugador que está en el campo defendiendo sus propios colores. Pero tratándose del futbolista en cuestión de quien se trata, al menos puede uno entender, aunque no compartir, ese comportamiento de unos hinchas.

Venimos de una temporada nefasta, en la que no sólo no se ganó ningún título, sino que tuvimos que soportar, uno tras otro, acontecimientos bochornosos, tanto fuera como dentro del terreno de juego. Para esta temporada, no queremos de ninguna manera volver a pasar por lo mismo. Queremos vivir de nuevo las alegrías que este equipo, con prácticamente los mismos jugadores, nos deparó hace tan poco. Entendemos que la razón por la que la temporada pasada fue tan distinta a la del doblete, tiene mucho que ver con la actitud de muchos de nuestros jugadores, que habiéndonos acostumbrado ya a sus derroches de calidad, de repente se volvieron futbolistas del montón, y peor aún, caídos en la dejadez, como si les valiera un pepino si el Barça gana o no. Y como entre lo que vemos y lo que nos hacen ver los medios de comunicación destaca siempre la colosal figura de la estrella que hace tan poco nos deslumbró y que ahora casi no es ni su propia sombra, al sentir que las cosas este año no están cambiando respecto del pasado cuanto quisiéramos, la emprendemos contra Ronaldinho.

Porque lo que sabemos de él es que es el futbolista mejor pagado del planeta. Sabemos que a estas alturas de su vida, sin haber cumplido 30 años, está forrado en plata y tiene el mundo a sus pies. Sabemos, lo hemos comprobado de primera mano, que sus capacidades como futbolística son extraordinarias. Pero lamentablemente, sabemos que ahora mismo está menos interesado en su trabajo al servicio del Barça que en llevar una vida disipada, de continua fiesta y libación de licor. No sabemos, porque ni él ni nadie nos lo han dicho, por qué Ronaldinho actúa así. Para cualquiera de nosotros, irse de fiesta implica alegría, desentenderse de todas las responsabilidades y abandonarse al placer; y no entendemos por qué diablos el Gaúcho está tan feliz como para parrandear una noche sí y la otra también, si él y el resto del equipo vienen de regalarnos una temporada para el olvido, que nos tiene a todos todavía con los nervios de punta.

Sumémosle a esto la bomba publicada por el diario La Vanguardia, sobre la parranda del jugador a 48 horas del partido en Pamplona, cuando a estas alturas lo que todos esperamos (porque el mismo jugador lo ofreció) es un comportamiento reformado de nuestra estrella, y tenemos ahí el motivo de que el miércoles hubiera gente dispuesta a silbarlo e insultarlo en vez de aplaudirlo como en el pasado.

Me apunto con los que creen que a nuestro equipo tenemos que apoyarlo sin descanso; que si un jugador se equivoca en una jugada, hay que aplaudirlo y tratar de darle ánimos para que en la siguiente ocasión que toque la pelota, lo haga mejor. Pero tampoco me es ajeno el sentimiento del culé que no entiende por qué un tipo que le saca tanto dinero al club no lleva la sangre hirviendo de pasión blaugrana, y en vez de jugarse la integridad física en cada entrada con tal de defender los colores, pierde el balón a cada que lo toca y en vez de correr, camina como si estuviera paseando por el parque. A veces lo he sentido; aunque por lo general, no es así como yo lo veo. Yo no creo que Ronaldinho merezca insultos porque ahora está bajo de forma. Merece ser reprendido si incumple las normas disciplinarias del club y si su comportamiento lo hace bajar su rendimiento, perjudicando así al equipo. Pero, hay gente que ve las cosas desde un punto de vista más extremo que el mío. Y sólo si Ronaldinho les demuestra a esa gente que no es el vagabundo y caradura que ellos creen, logrará acallarlos. El problema es que ni en la cancha ni fuera de ella, el Gaúcho está dando pruebas suficientes.

¿Estampida tras Mourinho?

Leí en el Sport (sí, ya sé que no es la fuente de información más confiable, pero bueno...), que los pesos pesados del vestuario del Chelsea están furiosos por la sorpresiva salida del técnico portugués afecto a Shakespeare. Y que eso podría significar la desbandada de los mejores jugadores que, de la mano de don Pepe, arribaron a Stamford Bridge.

Por supuesto, la única idea que me viene a la mente al leer esta información, es el provecho que el Barça podría sacar de ello. De entre esos jugadores que le den la espalda al magnate Abramovich y empiecen a buscar opciones en otra parte, muchos son totalmente "barceloneables". Sueño desde ya con ver a Txiki Beguiristain y Joan Laporta, o cualquier otro dirigente de nuestro club, hablando (y trabajando) de negociaciones alrededor de un Essien, o un Makelele, o un Lampard, o un Drogba, o un Alex, o un Cech. Muchos de ellos son eso, verdaderos sueños, dada la cotización tan onerosa que los petrodólares rusos les han conferido. Pero, ¿acaso no sería grandioso ver a los dos primeros de mi lista, por lo menos, haciendo su presentación en el Camp Nou con la camiseta blaugrana?

¡Txiki! ¡Joan! ¡Pónganse vivos! ¡Ahí viene un cardumen de peces gordos y hay que tirar las redes!

Fotos: Robadas, como es habitual, sin ningún pudor ni cargo de conciencia, del Sport (www.sport.es).

viernes, 14 de septiembre de 2007

¡Feliz cumpleaños, mi país!

Mañana, 15 de setiembre, celebramos en Costa Rica el Día de la Independencia. Este es, por supuesto, el cumpleaños de la nación. Como es tradición, este día 14 está lloviendo sapos y culebras en mi pueblo (en toda mi vida, sólo una vez, que recuerde, no ha llovido la tarde y noche del 14 de setiembre). Esperamos que la tradición climática se mantenga y tengamos una mañana del 15 bien soleada, para disfrutar de los desfiles... sobre todo, de las bastoneras, je, je, je...


Aunque ya no las dejan vestirse como antes. Lo cual está bien para mi edad actual, ya que tanta colegiala hermosa luciendo falditas que con el baile y la brisa vuelan en todas direcciones, me hacen sentir ya como un cochino degenerado...

Corrijo una omisión imperdonable

Hasta ahora, en todo lo que llevo de hacer el blog no había hecho ni una sola mención al futbolista costarricense que en opinión del pueblo y de los "entendidos", ha sido el mejor de la historia en el país, y que, como no podía ser de otra forma, en la plenitud de su carrera vistió los sagrados colores del Fútbol Club Barcelona. Hablo, por supuesto, de Alejandro Morera Soto.



Claro, a muchísima gente fuera de Costa Rica este nombre no le suena en lo más mínimo. Porque se trata de un futbolista de la época añeja del fútbol mundial. Pero aquí en Costa Rica, todos los días se le recuerda y sobre todo porque el equipo de su vida en el país, la Liga Deportiva Alajuelense, bautizó su estadio con su nombre. Para los que no lo sepan o no lo recuerden, a continuación publico (robada de un sitio de Internet, que a su vez debe haberla "obtenido" de otra parte; aquí todos somos como Robin Hood), la breve biografía de esta gran figura:

El "fenómeno costarricense", así fue bautizado por los periódicos de Catalunya cuando formó parte del Barcelona, ese gran equipo, con el cuál se proclamó campeón en 1934 y fue el goleador de ese certamen.
La carrera de Alejandro Morera Soto fue brillante, por eso le llamaban también "El Mago del Balón" con un pie pequeño, pero potente, que venció a grandes porteros. Con 16 años, en 1925 debuta con la camisa de Liga Deportiva Alajuelense (L.D.A) en la primera división en un partido ante la Sociedad Gimnástica Española. La Plaza Iglesias fue testigo del juego de este talentoso joven, pues cuando jugaba en categoría infantil con los equipos "Italia" y "Gorro Negro" ya destacaba como figura y capitán. Esa calidad innata lo lleva a muy corto tiempo del debut a cruzar las fronteras costarricenses, puesto que en 1927 actuó para el equipo Centro Gallego de Cuba.
Morera Soto fue pieza vital en la obtención del primer campeonato en la historia de Liga Deportiva Alajuelense en 1928. En el último partido ante el Club Sport Herediano, LDA ganó 4 goles por 2 para proclamarse Campeón Nacional, donde Alejandro anotó las cuatro conquistas alajuelenses que le sirvieron para ser el goleador del certamen con 26 anotaciones. Sin duda alguna fue pieza indiscutible del engranaje alajuelense en las giras a México (1931) y Perú (1932) donde recibió numerosos elogios por su actuación, que le va a abrir las puertas para dar el gran salto en su carrera futbolística, Europa, precisamente, España.
El domingo 19 de febrero de 1933 Alejandro Morera partió rumbo a España, donde el empresario Bernal Alonso y el ex jugador de Orión, Ricardo Saprissa, testigos del juego de Morera, depositaron toda la confianza para que fuese a realizar una prueba con el Real Club Deportivo de los Periquitos. El 30 de abril de 1933, vistiendo la camiseta del Real Club Deportivo Infames Periquitos Vendidos al Maligno, Alejandro jugó ante el Real Merengón, dejando muestras de su calidad, al punto que dos cazatalentos del Barcelona lo observaron, y le ofrecieron un contrato por 3 temporadas y una ficha de 200 mil pesetas. Es así como Alejandro Morera, en periodo de prueba con los Pericos, pasa a formar parte del Barcelona con un contrato bastante bueno para los intereses del jugador y asegurar el futuro económico.
Con el Barcelona debuta el 18 de mayo de 1933 contra el Tenerife, en un cotejo que gana el equipo de Catalunya, tres goles por uno, con dos anotaciones del costarricense, que acapara elogios para ser denominado la estrella del club catalán. Ese mismo año, en setiembre, Alejandro juega ante el Maligno, donde perfora la meta del considerado mejor portero del mundo de ese entonces, Ricardo "Divino" Zamora; sin embargo eso no fue suficiente y el Barcelona perdió el cotejo dos goles por uno. Al finalizar el contrato con el Barcelona, Morera tenía un título de campeón y de goleador (1934).
Aunque la gente del club catalán no quería que se marchara, se dio su traspaso al Hércules de Alicante, recién ascendido a la primera categoría. En la primera campaña del Hércules en la primera división española, contando con los servicios de Morera finalizó en la segunda posición, pero la guerra civil que se dio en esa nación obligó al costarricense a regresar a nuestro país. El conflicto estalló cuando "El Mago" viajó por Europa con sus ex compañeros del Barcelona y grandes amigos de toda la vida: Emil Berkessy y Mario Cobanés. Regresó a España pero no pudo retirar los ahorros del Banco, por lo que escondió en un baúl el poco dinero que le quedaba; sin embargo a la hora de abordar el barco para salir de España, el baúl quedó atrás. Ante la necesidad de regresar al país y sin dinero, Morera jugó dos partidos con el equipo francés Havre para poder regresar a su querida Alajuela. "Regresó un 2 de noviembre de 1936, era un día de difuntos pero aquí fue un día de fiesta. Toda la gente se volcó a esperar a Alejandro, se cambió por completo el día dedicado a los difuntos" recuerda su esposa Julita el retorno de Morera.
Ya en Costa Rica continuó la brillante carrera futbolística con Liga Deportiva Alajuelense, a la que guía a otro campeonato nacional, en 1939, marcando en el juego final ante Herediano tres anotaciones. En 1941 celebró nuevamente el campeonato en la función de jugador y técnico, donde además el cuadro alajuelense estableció un récord, al ganar el título en forma invicta. Alejandro Morera celebra el último título de campeón como jugador con el equipo de sus amores en 1945, además también cumplía las labores de director técnico. Con los tacos y la vestimenta rojinegra, prosiguió hasta 1947; el 6 de abril ante el Municipal Lima se retiró como jugador activo, pero continuó como entrenador hasta el 7 de marzo 1949. Alejandro Morera Soto nunca se desligó de la institución a la que siempre brindó ayuda y colaboración.
Hoy tal vez lo recordamos por un hecho: el estadio de Liga Deportiva Alajuelense, lleva su nombre, el del Mago, quien partió de este mundo el 26 de marzo de 1995, pero también su corazón esta aquí, en la gradería de sombra este, donde se construyó un mausoleo para rendir tributo al más grande futbolista de LDA. Ingresó a la Galería Costarricense del Deporte en 1969, siendo del primer grupo de deportistas costarricenses que recibieron este homenaje.

De ahora en adelante, este blog está dedicado a la memoria del único jugador costarricense que actuó en defensa de los colores del F. C. Barcelona, y con enorme gloria y honra, como indica su historia. Quién sabe cuántos años más tendrán que pasar para que veamos a otro futbolista de este país seguir los pasos del Alejandro Magno del fútbol tico. Por lo pronto, su recuerdo basta y sobra.

Fotos: Robadas sin ningún pudor ni cargo de conciencia de Costa Rica Guide (www.costa-rica-guide.com), Wikipedia (www.wikipedia.com), Zona12.com (www.zona12.com), Naranjo.co.cr (www.naranjo.co.cr).

sábado, 1 de septiembre de 2007

Se fue "el alma de la fiesta"



¡Gracias, Atlético! Lo digo yo, no él. (Foto robada de El Mundo Deportivo - www.elmundodeportivo.es)

Una imagen que las discotecas y chiringuitos de playa de Barcelona lamentan. Por su parte, los empresarios del ambiente nocturno de Madrid se frotan las manos. Y dudo mucho que a los aficionados colchoneros les brinde tanta alegría la llegada de Thiago Motta como alivio a los culés que vemos en él el ejemplo clásico de futbolista al cual el club le tiende la mano y termina agarrando hasta el codo.

Al igual que Saviola, por mucho tiempo vi en Motta a una gran promesa para el Barça, un jugador capaz de seguir la senda de los grandes canteranos (Guardiola, Xavi, Puyol, Valdés, Iniesta, Messi) y de los excelentes jugadores venidos de otras tierras que dejaron y siguen dejando patente su calidad en el Camp Nou (Stoichkov, Ronaldo, Ronaldinho, Larsson, Eto'o). Queda clarísimo que en ambos casos, estaba engañado y totalmente equivocado. Quizás a Saviola le pueda perdonar su escaso aporte atribuyéndoselo a su notoria falta de condiciones físicas y técnicas, y a su propia falta de ambición (en su última temporada, se vio perfectamente que al tipo le daba igual jugar, estar en la banca, permanecer en la grada, quedarse, irse, que lo quisieran o no; lo que no se le vieron fueron ganas de triunfar en y para el Barça).

Pero a Motta, dotado de fenomenales condiciones físicas, criado en el país donde la buena técnica futbolística es el valor supremo (Brasil, por supuesto), y formado en la misma escuela, La Masía, de donde han salido y continúan saliendo futbolistas de calidad estratosférica, no se le puede disculpar que haya dilapidado su carrera en el Barça al punto de tener que salir por la puerta de atrás cuando ya se había convertido en una verdadera lacra para el equipo. Por supuesto, mucha de la culpa por su falta de continuidad y la imposibilidad de que se convirtiera en la estrella del equipo a pesar del apoyo y la preferencia del propio técnico Frank Rijkaard, la tuvieron las lesiones, que lo castigaron sin piedad varias veces. Pero eso, si acaso, es el 50 por ciento de la causa. El otro 50 por ciento, por supuesto, es la falta de disciplina y profesionalismo del propio jugador.


Caipirinha. ¡Mmmmm! Se me antoja. Pero yo no soy futbolista. (Foto robada de Wikipedia).

Su desmedida afición por las fiestas, en la que ha coincidido con Ronaldinho, un cojo al que empujó y ambos cayeron. Su escapada de un entrenamiento y varios días sin que nadie supiera de él. Muchas otras veces en que fue una sombra de futbolista en las prácticas, y en el campo, un peso muerto que si acaso servía para repartir patadas entre los rivales. Alguna vez jugó bien, hay que decirlo para ser justo hasta con el diablo. Pero en términos generales, igual que Saviola, su paso por el Barça fue un rotundo fracaso. Una lástima, porque de haberlo querido, de haber sentido pegada al pecho la camisa blaugrana, habría sido uno de nuestros ídolos. Sin embargo, prefirió otro tipo de vida, escogió ser otra clase de persona, la que tras de que debe, cobra; porque se ha marchado hablando pestes del club. Qué alivio que se fue. Ojalá que nadie le haga el relevo en su posición de "alma de la fiesta" dentro de la plantilla culé...

En cambio, mirá qué diferencia


Xavi, en un entrenamiento. El el campo, no "en el gimnasio", como ciertas vacas sagradas. (Foto robada de la web oficial del club - www.fcbarcelona.com)

Congratulémonos también, pero por una razón diametralmente distinta. Xavi llegará este domingo ante el Bilbao a su partido número 250 con el Barça. No es poca cosa. La cantidad de partidos, de los cuales la inmensa mayoría han sido como titular, es notable; pero aún más admirable es la excelente calidad futbolística que este jugador ha derrochado desde el mismo primer día en que lo vimos formar parte del primer equipo blaugrana, por decisión del Amo de la Libreta, Louis van Gaal. Además, de Xavi podemos decir sin temor a equivocarnos, que el F. C. B. no es sólo el club que le paga el salario, sino su casa, el lugar donde está su corazón.

Un jugador de tanta clase sí merece de nosotros, los hinchas culés, todo el apoyo y la admiración que podamos tributarle. Cierto, la temporada pasada su rendimiento fue de regular para abajo; algo totalmente anormal en él, uno de los cinco mejores centrocampistas del mundo (escoja Usted, amigo(a) que me hace el favor de visitarme, a los otros cuatro; escoja a los que le dé la gana, que para completar a los cinco mejores, siempre tendrá que contar con Xavi o yo sentiré lástima por Usted). Pero ¿acaso el de cualquier otro jugador de la plantilla fue mejor? Para esta temporada, creo firmemente que podemos contar con el regreso del mejor Xavi que hayamos visto: para mí, el que torpedeó y hundió la carabela blanca con su gol de vaselina, y dos clásicos después, jugándose un partido sublime, una exhibición de fútbol, cuyo video podría servirle a jugadores como Guti (¿ya para qué?), Gago, y cómo no, Motta, de lección sobre lo que debe ser un verdadero centrocampista...

Felicidades Xavi en tu partido 250. Felicidades Barça por semejante jugador. Felicidades culés: Estamos sobrados de ídolo. ¡Visca Barça, visca Xavi!

miércoles, 29 de agosto de 2007

Todos de luto

Antonio Puerta
1984-2007
Chaswe Nsofwa
1979-2007
Anton Reid
1991-2007

lunes, 20 de agosto de 2007

F.C.B. 2007-2008: Esperanzas renovadas

Bonita la copa ganada en Munich. Se parece a La Orejona que, según esperamos los culés, Xavi y Dinho volverán a levantar al final de esta temporada. (Foto robada de Sport - www.sport.es)

Ahora sí, toca escribir ante la inminencia del inicio de la actividad oficial del Barça en esta nueva temporada, en la que todos confiamos que las cosas salgan de manera diametralmente opuesta a lo que fue la anterior —sobre todo a partir de diciembre.

Y me alegra escribir sobre este nuevo ejercicio blaugrana porque siento que, sin haber recurrido a una dramática revolución en el plantel (lo que hubieran querido los enemigos del Barça), sí se hizo durante la pausa veraniega un buen esfuerzo por reordenar la casa, apuntalar los puntos débiles del equipo y poner en guardia a los que se sienten las vacas sagradas del Camp Nou; todo ello muy necesario de cara a una temporada que se anuncia durísima, tanto a nivel doméstico como continental, con muchos rivales armados hasta los dientes y muy poco deseosos de ver al Barça otra vez en la cúspide del fútbol mundial.

Me complace sobre todo (y espero que en las próximas horas la situación no cambie) que no se haya obedecido a aquellos cantos de sirena que proclamaban la salida de alguno de los jugadores referentes del equipo y hasta del propio Frank Rijkaard; algo que le vendría magnífico a todos aquellos que por una u otra razón tienen interés en que el proyecto laportista se debilite en vez de consolidarse. Muy bueno que siga Rijkaard, tanto porque su filosofía futbolística responde a las expectativas que los culés tenemos de nuestro equipo, como porque de sus declaraciones se echa de ver que el hombre identificó perfectamente el conjunto de males que nos hundió la temporada pasada y viene con la intención de que no se presenten de nuevo. Igual de bueno que continúen las grandes figuras de nuestro vestuario (Eto’o, Deco, Ronaldinho, Messi, Iniesta, Xavi, Puyol, Valdés...), a pesar de que aún a estas horas se sigue ventilando en los medios las necias palabras de un montón de majaderos, que siguen afirmando que las contrataciones por parte de otros clubes de algunos de estos futbolistas están ya a punto de concretarse… No obstante lo cual, los tipos siguen en Can Barça porque todavía tienen mucho fútbol que entregarnos y esta temporada, con más suerte y trabajo que la pasada, los veremos nuevamente entronizados en el Olimpo futbolero.


Milito, Touré Yaya, Henry y Abidal. Bienvenidos, amigos. (Foto robada de Sport - www.sport.es).


Y miel sobre hojuelas que han llegado nuevos jugadores para reforzar los departamentos en que se flaqueó considerablemente en la pesadilla de temporada pasada, y de paso para reavivar en aquellos jugadores que lo habían perdido, el deseo de trabajar a diario para alcanzar su máximo rendimiento y ser artífices de los triunfos del club —teniendo como única alternativa, el seguir sumidos en la molicie y sufrir largas estadías en la banca o en la gradería. Milito, Touré Yaya, Abidal y sobre todo Henry, traen en sus botas el potencial para relanzar al Barça a las máximas alturas de la competición local y europea, con la imprescindible colaboración, claro está, de nuestros consagrados ídolos, y posiblemente, de los dos canteranos que ya están en sazón de entrar muy a menudo en las convocatorias de Rijkaard: Dos Santos y Bojan, un par de prodigios que en otras partes no consiguen reunir ni derrochando dinero a manos llenas.

Tengo esperanzas renovadas, pues, con este Barça ya que tras el infernal varapalo en Getafe de la campaña anterior, había quedado convencido de que nuestros jugadores estaban abandonando al club a su suerte, ansiando largarse para esos otros lugares donde supuestamente les pagarían más dinero, y que dentro del grupo técnico y administrativo de la institución estaban todos desquiciados y no quedaba nadie con la suficiente capacidad mental y cojonística para enderezar el rumbo. En aquel momento y por espacio de varias semanas, me habría complacido que el Barça aceptara las ofertas y recibiera unas cuantas sacas de billetes a cambio de los jugadores que en la noche maldita del Alfonso Pérez se cayeron estrepitosamente de mi Panteón particular; pero ahora, sólo espero que de las botellas de whisky y caipirinha vacías emerja para todos los jugadores del plantel blaugrana el espíritu del trabajo honesto y el hambre de triunfos que se les quedó olvidada en la habitación de hotel en Tokio. El año promete, culés; confiemos en que no se quedará en las promesas...

EL CRITICÓN

Baltasar Gracián, autor de El Criticón. (Foto, digo, imagen robada de Wikipedia).

Aprovecho para inaugurar mi sección de ENCUESTA (¡no dejés de votar: a mí sí me importa tu opinión!), y además, EL CRITICÓN, un rincón de mi blog en el cual pienso desatar al amargado ogro que llevo dentro para que descargue sus mofas y críticas sobre todo aquello en el mundo del fútbol que me parezca verdaderamente malo y ridículo. Que para referirme a todo lo que me parece verdaderamente bueno y sublime, o sea el Barça, está el resto del blog.

1) Liga Premier Inglesa: No todo lo que brilla es oro

Hace poco leí que de acuerdo con la “premonitoria” opinión de algún gran entendido futbolero, está cerca el tiempo en que la Premier League de Inglaterra ejercerá la hegemonía en el mundo del fútbol, gracias a que, a través del dinero de sus acaudalados mecenas y poderosos patrocinadores, acaparará la totalidad del mejor talento disponible en el mercado futbolero mundial, hasta llegar al punto en que ligas como la española y la italiana parecerán, en comparación, de tercera división.

Pues, ojalá gocemos todos de una larga vida, pero creo que ni así llegaremos a ver ese día; porque mientras el fútbol inglés siga siendo lo que fue este fin de semana, siempre habrá otros lugares a los cuales los hambrientos de buen fútbol podrán acudir para resarcirse del insípido y decepcionante menú del balompié de La Vieja Albión.

Y es que, visto lo ofrecido en los clásicos Man. City vs. Man. United y Liverpool vs. Chelsea, si estos tres últimos equipos de veras son, según la grosería de sus inversiones en fichajes, de lo mejorcito que tiene el fútbol mundial, encendamos todas las alarmas ante el calamitoso estado en que se encuentra nuestro deporte favorito… Pero calma hermanos, que el fútbol no está en ruinas como el Tour de Francia; al menos no todavía, que aún podemos distinguir entre dos equipos (el de Anfield Road y el de Stamford Bridge) que todos los años tiran la casa por la ventana para seguir jugando al patadón (a la pelota y a la humanidad del rival) y cualquier otro equipo donde se mantenga la idea de que el fútbol se juega con el balón al pie y los jugadores luciendo su talento para deleite de los aficionados; sea, que todavía podemos seguir imaginándonos el fútbol como una fiesta a la cual los invitados llegan a lucir sus mejores galas, y no como una guerra donde gana el que arroja más morteros sobre el trasero de su enemigo.

La opinión de los que idolatran la Liga Premier, según lo que he leído, se basa en argumentos como que ahí no hay jugadores que se esconden, que todos los equipos van siempre de frente y con la mentalidad de ganar, y que el ambiente que se genera en los estadios no tiene comparación en ningún otro lugar del planeta. Todo eso es cierto, y muy bueno; pero yo seguiré cambiando de canal en tanto haya otros sitios en el mundo en que el fútbol sea algo más: porque correr, empujar, patear el cuero hacia delante y gritar lo puede hacer cualquiera, pero el fútbol que a mí me gusta, el fútbol sabroso aderezado con filigrana y gambeta, sólo lo juegan los auténticos cracks.

Que es, precisamente, de lo que están más bien escasos estos equipos ingleses tan espléndidos a la hora de fichar, pero tan avaros a la hora de jugar. Ahí es donde yo me pregunto: ¿De qué sirve tanto dinero si al final no conseguís armar el mejor equipo disponible? Porque puesto en el lugar de Sir Alex Ferguson, yo me estaría arrancando el pelo de la desesperación al ver cómo tras gastar 100 millones en fichajes, el equipo pierde 7 puntos de 9 posibles por no tener a un verdadero centrodelantero que defina las jugadas que no puede definir Carlos Tévez con su 1,70 de estatura ni mucho menos esos ilustres desconocidos llamados Nanni y Anderson, más preciosos que el pequeño Buda pero, al menos por ahora, totalmente incapaces de justificar con goles los abundantes cacareos que de ellos se han hecho. Y ni qué decir del Liverpool y el Chelsea, otros que cuentan sus goles con los dedos de la mano, aún con sus groseramente opulentas plantillas, y que al enfrentarse nos “obsequian” un partido horroroso, donde las únicas “emociones” las produjeron el sinfín de remates volando en todas direcciones, menos hacia el interior de las porterías, y la patada a mansalva que le estampó Frank Lampard a Xabi Alonso. Clo, clo, clo, clo; sigan cacareando, pero esos no son los mejores equipos de fútbol del mundo.

Qué va, yo no pongo en ningún pedestal ese fútbol inglés. Lo seguiré viendo, porque tiene sus ratos buenos y no quiero perdérmelos; pero, de seguro continuarán haciéndome pensar: ¡Qué bien juega el Barça!

2) Los payasos son para reírse

Desde Tokio hasta Los Ángeles, desde Helsinki hasta Buenos Aires; por todas partes en el mundo del fútbol resuenan los ecos de las carcajadas que ha provocado el debut casero del defensa central más caro de la temporada, el tal Pepe. Pero en ninguna parte resuenan con más fuerza que en el interior de las cabezas de Calderón, Mijatovic y Schuster, quienes pueden ir haciéndose a la idea de que, a ellos también, les metieron gato por liebre (como si no fuera suficiente con que ellos mismos se hayan metido un infame Conejo). A duras penas se zafaron del gordinflón Cassano; todavía no se han librado de Emerson y Cannavaro; y ya tienen un nuevo agobio, otro que cobra como desgraciado y rinde como desgracia. ¡Buena suerte, pendejos, que otra vez la van a necesitar! Que ni siquiera pueden pedirle consejos a Monchi el sevillista, porque éste ya hizo su agosto con ellos y no les atiende más llamadas…

viernes, 22 de junio de 2007

NO SE RÍAN, ES CIERTO: ¡EL BARÇA FICHÓ A "TITÍ"!

Qué dicha que el varapalo anímico del fin de semana pasado se ve millonariamente compensado con la noticia de este viernes: Por fin, el largamente anelado fichaje de Thierry Henry es una realidad. El legendario número 14 blaugrana, alguna vez de Johan Cruyff, lucirá de nuevo en la espalda de un crack legendario, de los que dentro de muchos años seguirán siendo recordados como uno de los héroes del mejor fútbol mundial.
Claro, igual que el fulano al que en esta foto saluda: Un tal Ronaldinho, quien lleva varios meses desaparecido de Can Barça y en ese tiempo ha sido sustituido por un androide, físicamente muy parecido (un poco más ancho de cintura, eso sí), pero que en calidad futbolística no le llega ni a los tobillos al verdadero Gaucho. Enhorabuena: Parece que el auténtico dentudo ejecutante de espaldinhas y elásticas está de regreso en la Ciudad Condal y dentro de poco veremos al androide camino de la planta de reciclaje de chatarra.

El ojo del tigre. Si hay un jugador a nivel mundial al que cualquier defensa y portero al mismo tiempo sueña y teme enfrentar, porque representa un reto semejante a escalar el Himalaya, ese es Thierry Henry. No sólo es un romperredes, un tipo que mete el gol como sea, de cabeza, de chilena, de palomita, de taco: es tan peligroso a cuarenta metros del arco como dentro del área chica; mide 1,88 y es capaz de serpentear entre los defensas rivales; es un jugador que a cada que toma el balón, arranca la exclamación de fe de su fanaticada y de angustia para sus contrarios. ¡Gol de Henry! Vamos calentando la garganta, culés. ¡Ujum! ¡GOOOOOL DE HENRY!

Amigo del buen fútbol. El balompié, como la cocina. Siempre lo digo. Cualquiera de nosotros puede invitar amigos a su casa y hacerlos comer pizza de ayer recalentada en el microondas. Pero para probar delicatessen, sólo encomendándose a un buen chef. Y entre los jugadores actuales del Planeta Fútbol, Titi es de los que más maravillas saben hacer con la pelota. Nada que ver un delantero que trata de meter el balón en el arco rival a empellones, con uno que la convierte en serpentina y la pone a conversar con las piolas desde un ángulo imposible, con un toque de mago o un tiro de cañón. Titi además, fuera del área le roba la cartera a cualquier línea defensiva con un pase filtrado, un remate dirigido como con láser o un centro colocado como con GPS. Sigamos calentando. ¡Qué jugada del carajo hizo Henry! ¡Uh, qué golazo! Ujum. ¡GOLAZOOOO!

Alegría para el pueblo. Damos por descontado que la camiseta blaugrana que dentro de pocos días se enfundará Titi en sustitución de la del Arsenal que luce en esta foto, tan pronto salga a la venta será la sensación. Y es que esta es la clase de jugador que arrastra las masas al estadio, que nos impide quitar los ojos de la pantalla, que cada vez que toca la pelota esperamos ver sacar un conejo de la chistera. Que con sus goles y jugadas espectaculares nos deja de buen ánimo para toda la semana. Es de la clase de jugadores a los que la afición siempre les da la bienvenida. Sobre todo, los aficionados que sentimos al fútbol como la mitad de nuestra vida, los de los estratos "medios" y "bajos" de la sociedad, que no tienen plata para pagar una sesión en un spa pero se paran frente a cualquier vitrina y en un par de horas, gracias a ídolos como este, liberan la tensión de toda la semana. Y partido a partido, gracias a ídolos como este, renuevan su pasión futbolera.

Próxima escena más repetida en Barcelona: -"Chaval, ¿tú cuál quieres comprar?" -"¡Quiero la de Henry!"

Fotos: El Periódico de Barcelona.